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Acerca de nuky

Las letras han ido escribiendo mi camino. Ya desde pequeña odiaba que me llamaran Nuri, así que con una pequeña modificación me convertí en Nuky. Y es que por cuestión de otra simple letra, es decir, pertenecer a la 'Generación Y' (1985), conocidos como 'Milenials' o 'generación perdida', en vez de la 'X' formo parte de ese amplio grupo de personas de sobra preparadas pero con muy pocas opciones para hacernos valer. Pero, al igual que reinventé mi nombre, he ido reescribiendo mi trayectoria profesional empezando como copy publicitaria, pasando por periodista, llegando a convertirme en una experta de marketing digital. www.nuky.es

“Con los pies fríos no se piensa bien”

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En León ya ha caído la primera nevada en la ciudad.

Es verdad que este elemento meteorológico se recibe con nostalgia.

Siempre con sorpresa.

Y algunos con muchas ganas.

Pero según donde te pille.

Quizá tengas que estar preparado para ella.

Y, aunque no es nuestro caso, la verdad es que todo puede llegar a cansar.

Así que toca abrigarse.

Porque falta mucho para verano, que a mí nunca me satura.

Nos leemos con las ruedas de invierno.

Nuky

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La más listilla de clase

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Resultado de imagen de anuncio formación desempleados

Como desempleada, no parada, he demostrado que la formación no es solo cosa de niños.

Y es que la formación ha sido una de mis estrategias estos meses.

 
(os suena la voz… yo la escucho todos los días a todas horas en mi casa)

He pagado un cursillo para refrescar mis destrezas de diseño.

No he dejado escapar ninguna oportunidad de hacer varios cursos online gratuitos.

He llegado a hacer una inversión más considerable en reciclar mis conocimientos de marketing online durante 500 horas.

Y ahora soy una “desempleada” menos, en lo que a estadísticas se refiere, porque esta semana he empezado otro curso del Ecyl de casi 6 meses para aprender diseño web.

Así que, junto a mi nueva web; el rediseño de mi cv que ya han visto todas las empresas de colocación, asociaciones de empresarios y todas las APPs de búsqueda de trabajo (sí, también para fuera de León); además de las entrevistas que he realizado quedado finalista en todas; puedo decir con la cabeza alta y tranquilidad de espíritu aquella frase que abanderó mi 2018: “Por mí que no sea”, y creo que no lo es.

Nos leemos tomando apuntes.

Nuky

Empezamos bien…

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Que lo de las compañías telefónicas es un oligopolio de sinvergüenzas es un hecho. Pero cuando estar comunicado es una necesidad es desesperante tratar con ello.

Normalmente yo escribo sobre creatividad original y publicidad llamativa, pero después de varias experiencias penosas no puedo por menos que ser critica, ya que no queda otra que pasar por el aro.

Después de irnos de Movistar, hace un año, porque no paraban de subir el precio, llegando ahora mismo a superar los 100€ al mes la tarifa más rentable con el fijo y la tele por narices.

Terminamos en las garras de Vodafone y por dónde empezar… Un año atados a la ineptitud más descarada empezando el primer día con una tarjeta defectuosa que después de varios días sin teléfono nos toca pagar nosotros otras; siguiendo por unas facturas de cientos de euros que lejos de devolvernos nuestro dinero deciden no cobrarnos durante meses hasta compensarlo; y terminando porque uno de los móviles lleva desde marzo sin poder recibir llamadas de móviles de Movistar… Pero después de ignorar todas las veces que hemos llamado al servicio técnico y de ponerles una denuncia en la Oficina del Consumidor tienen la desfachatez de acosarnos a llamadas para comprarnos con una mejora de tarifa. Pero ¡Ojo! Que ahí no queda la cosa, ya que estos desgraciados han bloqueado la portabilidad de uno de los teléfonos y nos vemos obligados a perder el número para no pagarles ni un día más.

Pero si creíais que una vez fuera de infierno todo sería un camino de rosas os recuerdo que hablamos de uno de los sectores peor gestionados de este país. Después de mucho mirar y no encontrar nada decente nos decantamos por Pepephone, compañía salmantina (como yo) con referencia de algunos amigos. No pintaba mal, ya que no te obligan a tener fijo ni tele y la tarifa es “razonable”, así que después de hablar con un canario muy simpático quedamos tranquilos. Pero en estos temas la simpatía se paga cara y terminamos maldiciendo ese acento tan meloso: especificamos que la tarjeta llegará a otro dirección, y en plenas Navidades nos encontramos que la tarjeta nos espera donde no estamos y para que otra persona la recoja tenemos que pedir una autorización que no llega a tiempo; nos salva que aún son más inútiles si cabe y tienen problemas con la portabilidad porque el titular tiene que ser el mismo de una compañía a otra, ojo si al separarte no hay buen rollito porque no te puedes desvincular de la otra persona telefónicamente (menos mal que no es nuestro caso); todo el proceso se retrasa días que tenemos que seguir pagando a los caraduras de Vodafone para tener teléfonos.

Y esta es nuestra serie de castastróficas desdichas con la telefonía.

Nos leemos por señales de humo.

Nuky

Leer antes de mandar

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Carta a los Reyes

Vamos a ver, dejémonos de formalismos que no llevan a nada.

La carta SIEMPRE hay que escribirla.

Fundamentalmente para evitar sorpresas.

Sobre todo esas que no molan nada.

Con ayuda de una lista compraremos con cabeza, en una época un tanto impulsiva para el bolsillo.

Y así no acumularemos regalos difíciles de gestionar.

Incluso hay detalles que no valen nada y te hacen un buen apaño.

Además, si algo se ha empeñado la publicidad en enseñarnos este año es que lo importante no viene en papel de regalo, esa que curiosamente vive del consumismo.

Y no tiene precio.

Así que el año que viene no te olvides de la carta.

Nos leemos siguiendo los consejos de los Reyes Magos

Nuky

¿Qué necesidad?

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2019

¿Cómo van las celebraciones?

¿Se ha portado bien el gordinfón?

¿Ya no puedes ni con el bigote de una gamba?

¿Te quedan botones por desabrochar?

¿Sigues con ganas de fiesta?

¿No te puedes sacar ese villancico de la cabeza?

¿Sigues rodeado de gente?

¿Tienes agujetas de reírte tanto?

¿Te está dando tiempo a aburrirte?

O por el contrario, ¿te has parado a pensar en lo afortunado que eres?

Que yo soy afortunada aun no lo veo nada claro, pero que estoy hasta el mismísimo “capón” de este año, y de unos cuantos atrás, es lo único que sé a ciencia cierta.

Me despido de un 2018 lleno de:

“¿Pero qué necesidad?” by yo misma.

Extrapolable a todos esos “problemas” que nos creamos nosotros mismo cuando la vida ya se encarga ella solita de dejarte en el paro injustamente; de tener que enfrentarte a la muerte antes de a la vida; de jugar con la salud de esas personas que vuelven a ser parte de tu sistema vital… Pero como no os quiero seguir aguando la fiesta, una vez más, lo vamos a dejar aquí por este año, con otra de las frases que he gastado todos estos meses:

“Por mí que no sea” de una servidora.

A ver qué nos depara el “diecitodos”, pero ha llegado un punto que solo le pido que si las sorpresas son como las de este año mejor que se las ahorre que no estamos para malgastar.

Nos leemos intentando no atragantarnos, aunque no sería la peor entrada del año.

Nuky