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Mi experiencia como profe

Hay todo tipo de profesores. Ya sea en el colegio/instituto o en la universidad han pasado por tu vida varios prototipos de profesionales de la enseñanza.

A pesar de ser diléxica, soy una persona a la que me le gusta formarse. Aunque he de reconocer que fue en la carrera cuando empecé a disfrutar de aprender materia que me interesaba (no abriremos el melón de que ahora no me vale de nada lo invertido en 7 años de mi vida). Y con dos títulos universitarios he sigo actualizándome porque mi trabajo está en constante evolución, pero me presta hacerlo.

Pero ahora he tenido la grandísima suerte de poder ver la enseñanza desde el otro lado y estoy encantada con esta nueva faceta. Confieso que después de callar al síndrome del impostor en el que creo que no sé nada, así que de qué co** voy dando lecciones. Pues ahora que no nos escucha nadie, os puedo confesar que me está apasionando casi más que la gestión de redes sociales.

Las redes sociales es un trabajo constante y que lleva tiempo, tanto de cara a la audiencia como a ojos de mis clientes. Pero cuando doy formaciones de dos horas, incluso una mentoría personalizada, veo como la cara de los alumnos cambia (incluso con mascarilla) porque les estás abriendo los ojos a un mundo lleno de posibilidades. Te sorprendería la cantidad de cosas que conoces y crees que todo el mundo sabe, pero es canela en rama para otros.

Se puede llegar a pensar que estoy cometiendo un error explicando cómo hacer mi trabajo porque esa gente nunca me contratará.

Lo primero, esos cursos o mentorías tienen un precio. Puntual, cierto, pero si gusta seguro que vuelvo. Y lo segundo, las personas que acuden a esos cursos son autónomos o pequeños empresarios que no pueden contratar a un profesional, por lo que no son mi público objetivo desde ese prisma. Teniendo eso claro, que menos que ayudarle con lo que puedo, ¿no?

Pero lo que sí ocurre es que todos salen con una nueva percepción de mi trabajo y dando un valor a lo que hago. Y puede que ahora no, pero cuando puedan cuenten conmigo porque saben cómo trabajo y que ellos no tienen tiempo de invertir el tiempo que requiere para hacerlo bien.

Desde aquí doy gracias a mi inseparable Jesús Castrillo que me dio el pase a la Cámara de Comercio de León. Y a mi siamesa Sara de Miss Ampel con la que hemos hecho un equipo para dar formaciones a tres de marketing, redes sociales e imagen desde un prisma realista, humanizada y con estrategia.

Si ya has sido mi alumno/a te animo a hacer pública tu experiencia por las redes sociales. Y si aún no nos hemos visto las caras y no entiendes la tecnología que te rodea para ponerla a favor de tu proyecto, recuerda que ofrezco mentorías personalizadas para darte unos buenos tips en redes sociales.

Nos leemos o no vemos. ¡Adiós, adiós!

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10 lecciones que aprendí en 2021 como freelance

El último día del año es cuanto todos hacemos balance de las cosas buenas y las malas para ver si ha valido la pena. Aunque ya no podamos cambiar nada y lo malo, normalmente, pesa siempre algunos gramos más.

Así que yo en vez de poner en un lado lo bueno y lo malo de estos 365 días moviditos (dejando de un lado pandemias, Filomenas y volcanes) voy a destacar lo que he aprendido en el medio año que llevo como autónoma.

¿Qué he aprendido como emprendedoras?

Para haberme puesto por mi cuenta en pleno verano y con la pandemia aun por terminar, he de reconocer que mi emprendimiento ha empezado con buen pie.

De hecho, mucho mejor de lo que me imaginaba cuando visualizaba esta situación. A veces, este golpe de suerte, me ha «agobiado» un poco, no lo voy a negar. Por miedo a no llegar a todo. Pero la vida del autónomo es una montaña rusa y se va modulando sola.

Parece que seis meses es poco tiempo para poder sacar algo en claro, pero cuando tú te lo guisas y tú te lo comes, las lecciones calan a la primera.

Estas son algunas de las lecciones que me llevo:

1.Valora tu trabajo para que lo hagan los demás.

2.Ponte un horario.

3.No te desgastes en batallas sin sentido.

4.Conecta con emprendedores que están en tu misma sintonía.

5.Di que no, no pasa nada.

¿Qué he aprendido como social media?

Para bien o para mal, según cómo se mire, el mundo de marketing digital, en general, y el de las redes sociales, en particular, está en contante cambio y evolución. La tecnología es lo que tiene. Por lo que nunca se deja de aprender porque jamás dejan de aparecer cosas nuevas.

Pero hay lecciones, más allá de saber optimizar una aplicación, que se interiorizan cuando te dedicas profesionalmente a esto. Y desde mi experiencia, aquí os dejo algunos consejos:

1. No te enfades por las constantes actualizaciones de las aplicaciones y ponte al día para hacer grandes cosas.

2.Experimenta y prueba.

3.Acepta los cambios de última hora del cliente, aunque tengas el calendario cerrado.

4.Defiende tu estrategia con datos.

5.Empápate de la experiencia de expertos que comparten sus conocimientos.

Seguro que hay lecciones mejores e incluso más importantes, pero estas son las que han marcado este 2021, año que nunca olvidaré como el que empecé a creer en mí para hacer lo que de verdad quiero.

¡Feliz año nuevo a todos! Nos leemos en 2022, aunque acojone.