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Todo empezó sin querer

Un 23 de diciembre de 2018 mi pareja y yo nos estábamos dando los regalos de Navidad, ya que no nos veríamos algunos días de las fiestas. Y a pesar de estar en paro, pero movida por el amor que le proceso y por una serie de casualidades mi regalo terminó siendo unas entradas para un concierto.

Pero no un concierto cualquiera en un momento cualquiera. Es el, supuesto, último concierto de Michael Bublé, que se retira para estar con su hijo enfermo, y en el día del 40 cumpleaños de mi pareja.

A raíz de tener que viajar a Madrid ese día, se nos ocurrió aprovechar para coger un avión, después de tanto tiempo sin salir de España.

Después de descartar una lista de varios destinos nos liamos la manta a la cabeza y decidimos que 40 años no se cumplen todos los días. ¡Felicidades, peque!

Así que nos vamos a un lugar donde seremos los típicos turistas

Seremos a los que llaman gallegos

Seremos los que se quedan ojipláticos en Time Square

Seremos una hormiguita más en todo ese bullicio

Seremos víctimas del Jet lag

Seremos unos ilusos que nos iremos creyendo que es un lugar donde todo es posible.

Pero seremos felices

Nos leemos a la vuelta de nuestra semana en Nueva York del 29 al 6.

Nuky

PD: Si estáis pensando en ir no dudéis en ver los vídeos de Molarvaijar e incluso escribirles un correo porque te responde en pocos días y con muchísima información en un tono muy cercano. Son geniales.

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Esa sensación de déjà vu

Un 8 de julio de 2015 tuve mi primera experiencia laboral viviendo en León.

Hoy, justo cuatro años después, vuelve a ser mi primer día.

Durante los meses de larga espera de una oportunidad como ésta me he ido preparando.

Así que cruzo los dedos para no liarla parda.

Que me guste el ambiente.

Y acostumbrarme a la nueva rutina rápidamente.

Porque si algo he aprendido en este tiempo, aunque por desgracia hace mucho que lo sé, es que hoy en día tener trabajo es como que te toque la lotería.

Y cobrar a fin de mes es para ponerse a bailar.

Así que estoy muy agradecida por esta oportunidad.

Y ojalá que la experiencia sea tan gratificante para ambas partes que no quede en un trabajo de verano.

Aunque lo que está claro es que voy a coger con muchas más ganas el viaje a Nueva York de octubre, que me lo respetan como mis vacaciones.

Nos leemos sin espacio en el curriculum.
Nuky

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La suma más sencilla cuenta mucho

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Ese día siempre tienes barra libre para pedir lo que quieras, o al menos desearlo.

Ese día generalmente los tuyos quieren agradarte.

Ese día a veces hay sorpresas.

Ese día quizá te da por darte un capricho.

Ese día con suerte podrás hacer una fiesta rodeada de los tuyos (este año parece ser que no toca).

Ese día inevitablemente verás que el tiempo cambia las cosas.

Ese día seguramente no podrás evitar hacer un balance de tu historia.

Y ese día muy probablemente quieras retroceder.

Pero en ese día agridulce está garantizado que habrá algo que lo convierta en especial.

Y hasta te echarás unas risas.

Nos leemos durante otros 34 años más.

Nuky

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Cuando los buenos modales te sorprenden

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Si te moló mi decisión de no ser madre vas a disfrutar de lo lindo con mi opinión sobre las empresas y sus procesos de selección.

Si con la crisis ya se habían perdido puestos de trabajo y salarios dignos, lo que más te duele es cuando padeces la ausencia de moral, ética, valores y empatía por parte de los empleadores.

A veces no puedo evitar pensar que pasan menos cosas de las que deberían, porque una persona con cargas familiares y obligaciones económicas de peso no está para aguantar estos abusos y faltas de respeto en una situación que ya de por sí es muy difícil.

Podría contaros mis desventuras a lo largo de más de diez meses en el paro: desde quedar segunda entre una decena de candidatos y no ser la elegida por no ser recién licenciada (dato que conocen desde el minuto uno cuando leen en mi CV que acabé mi segunda carrera en 2011), hasta procesos que se cancelan después de MESES porque los jefes no se ponen de acuerdo en lo que quieren o, como en mi último caso que era para empezar a principios de marzo, por un viaje indefinido que ha hecho el jefe del que seguimos sin noticias los 3/9 finalistas (que te llamaría menos la atención si no te hubieran vendido en la primera entrevista la importancia de la educación con los candidatos). Situaciones desagradables, que mantienen tu vida en un limbo, de las que no te avisa nadie cuando te presentas a las pocas ofertas que salen.

Pero os voy a exponer mi penúltima experiencia para ejemplificar que lo de este pueblo llamado León parecen una broma de mal gusto.

“¿Te gustan los retos?” Me preguntaron en la primera entrevista.

Y salgo de ahí con la tarea de diseñar un plan de marketing y una historia de un producto a contrareloj, sin presupuesto y con la premisa “Sal de la caja, no te quedes con lo convencional”. Antes de seguir debéis saber que fueron ellos los que me llamaron a mí porque les llegó mi cv, no me quisieron decir cómo, y estaban dudando entre cogerme a mí o subcontratar una empresa. Me meto la paliza padre, justo coincidiendo con el comienzo del cursos del ECYL que estoy haciendo, para tener mi propuesta lo antes posible. Llega el día de presentarla (que menos mal que me dio por llevar una tablet porque no me daban ningún soporte) y cuando estoy en ello no dejan de tirarme todo por tierra antes de acabar porque no es viable económicamente, cuando recordemos que no me dieron presupuesto y querían que pensara a lo grande.

Después de dos horas escuchando lo creativa que soy quedan en llamarme la semana siguiente. Pasada semana y media larga desde lo acordado les mando yo un correo para saber qué va a ser de mí, me piden mi teléfono que ya tenían, me hacen un llama-cuelga (quiero pensar que porque cuando me estaban llamando le surgió algo más importante que decirle a una persona qué va a ser de su futuro y no podía esperar el minuto que tardó en darme una respuesta) y cuando les “devuelvo” la llamada me dicen con tono seco que se quedan con la empresa porque les van a hacer otras cosas en las que yo no les puedo ayudar. Volvamos a usar la memoria: ellos me llaman a mí sin saber yo nada de ese puesto; me hacen currar sin tiempo y casi sin decirme las posibles condiciones laborales por las que “compito”por saber si me compensa el esfuerzo, y porque las pregunté yo y me las dijeron de mala gana; además de no darme presupuesto para el plan de marketing se ve que tampoco me dijeron lo que realmente quieren hacer y por lo que se quedan con la empresa; ah, y no se me olvida que en mi presentación me llegaron a decir: “Eso me gusta, te lo voy a quitar”. ¿Qué necesidad?

Pero espera un momento,¡Páralo Paul!, que ahí no queda la cosa. Unas semanas después me vuelven a llamar para ofrecerme una media jornada por las tardes, pero justo un día antes me citaron para una entrevista de jornada completa así que no pude aceptarlo en el momento. Al principio me dijeron que me esperarían, pero en cuento les informé de la demora del proceso ni se molestaron en contestarme.  Al final ha quedado todo en una serie de catastróficas desdichas entre formas y tiempos.

“No es que no tengas suerte, es que tienes mala suerte” me decía una amiga.

A pesar de todas las negativas, lo que más te duelen son las formas que te hacen creer que no vales, que te has equivocado de camino y que nunca llegarás a cumplir tu sueño.

“No estás actualizada” me achacó el jefe de un campo de concentración laboral que hay aquí porque no me iba a pagar más de 800€ por 10 horas.

Y si algo más se ha perdido con la crisis son las expectativas y las mías se llegaron a reducir a que me traten con respeto en esta situación en la que no se está por gusto.

Pero llega un día, aunque parecía imposible puedo aseguraros que llega, en que todos los malos ratos parecen tener “sentido” y aparece una oportunidad (sin duda la mejor opción a nivel humano y motivacional, entre otros muchos más pros) que te hace volver a creer en ti y en tus sueños.

Nos leemos en mi primer día.

Nuky

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No quiero ser madre y no voy a pedir perdón, lo siento.

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Del amor de la semana pasada a la polémica que voy a abrir aquí y ahora. Sé que con este post puede arder Troya, pero creo que si es legítimo y respetable querer ser madre igualmente debe serlo la opción de no querer.

“Empiezas a sentir presión cuando tienes treinta y algo y piensas ‘¿Voy a tener hijos para no perderme algo que otras personas parecen realmente amar? ¿O es que realmente quiero hacer esto con todo mi corazón?’ No sentí que mi respuesta a esta última pregunta fuera ‘sí’ después de todo. Realmente tienes que querer tener hijos…” Porti de Rossi.

Tengo 33 años y pareja estable, de hecho, pero NO QUIERO SER MADRE, aun pudiendo (supuestamente). Los que me conocen bien saben de sobra mis motivos personales por los que considero que aunque “Mujer” y “Madre” empiecen por la misma letra no todas las mujeres tienen que, ni deberían, ser madres.

“Ser mujer no es sinónimo de ser madre. Ser madre es una opción, no una obligación. La gente debería dejar hacer al otro lo que le da la gana sin entrometerse en su vida, ya quiera tener siete, dos o ningún hijo. No entiendo por qué la gente tiene que opinar de lo que hacen los demás. Vive y deja vivir. Me molesta que quienes me lo preguntan sean siempre mujeres. A los hombres no les sorprende en absoluto. Creo que es algo muy machista, una cultura o una educación” Maribel Verdú.

Y no depende de no tener una estabilidad laboral ahora mismo, ya que a mí NUNCA se me ha despertado el “instinto maternal”, si es que eso existe, y dudo que a estas alturas lo haga.

“La maternidad nunca ha sido una ambición. No lo creo así. Nunca he tenido expectativas…” Renée Zellweger.

Pero es que justo hace poco Documentos TV ha emitido un documental brutal, digno de ver independientemente de tus objetivos vitales, que me ha dado más motivos para reafirmar mi decisión, si aun era posible.

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Con esto no quiero decir, ni mucho menos, que ser padres es una mala decisión. Para mí los que quieren serlo tal como están las cosas, al igual que los emprendedores, son mis nuevos héroes. Pero NOSOTROS preferimos embarcarnos en otras batallas.

“Es mucho más trabajo tener hijos. Tener vidas a tu cargo de las que eres responsable, eso no va conmigo. Eso hizo las cosas más fáciles para mí. Un bebé es para todo el día, todos los días durante dieciocho años… No te tener un bebé realmente facilita las cosas, pero no por ello es una decisión fácil. ” Cameron Díaz.

Y remarco NOSOTROS porque parece que esto de los niños es cosa solo de mujeres. Mi pareja y yo no queremos hijos, algo aclarado por ambas partes desde el principio.

Y ambas opiniones tienen el mismo peso para tomar esta decisión.

“No sé por qué las mujeres necesitan tener hijos para ser vistas como seres humanos completos” Marisa Tomei

Que no excuso para nada a los hombres que delegan más de la cuenta, que los hay. Por ejemplo, el otro día comiendo en un restaurante en la mesa de al lado estaban cuatro parejas y todos sus hijos, pues cuando llegó la comida de los niños fueron todas las madres las que se levantaron a darles de comer, estando algunos hombres sentados al lado de sus hijos.

Sin embargo, son muchos los amigos varones que nos cuentan sus experiencias paternas, sobre todo en el hospital, y el que menos es un cero a la izquierda como culpable de la situación y que molesta hasta cuando preguntan cómo está su mujer o bebé.

Y ya no digamos el interrogatorio al que se enfrentan los que quieren cuidar de sus hijos o lo intentan. Ya que he llegado a escuchar que la figura de la madre y el padre no se pueden comparar, yo no he parido pero discrepo con esa visión tan hiriente hacia esos padres que lo dan todo o más.

Ya hay bastantes padres maleducados, y por consiguiente que no educan, como para desmerecer a los que lo hacen bien. Curiosamente me reafirme en mis convicciones hace poco cuando nos echaron de un bar, literalmente, porque un niño jugando con un balón dentro del recinto nos lo tiró todo de la mesa y parte encima de nosotros, pero no creáis que el padre (responsable de su hijo y de lo que éste haga y, más con el balón que él le ha dado para jugar dentro de un bar con más gente) se acercó a disculparse y ni que decir tiene ofrecerse pagarnos las consumiciones, así que nos fuimos. Y os contaría más ejemplos de malos ejemplos, pero creo que la idea ha quedado clara.

Pero ese es otro debate que deben tener los que estén en esa situación. Aquí estoy hablando del RESPETO máximo que se tiene (no que se debe sino que se tiene) que tener con este tema tan personal. Porque tú no sabes si esa pareja no quiere o no puede, y de eso podría escribir otro artículo muy doloroso para los que están en ello por lo que no lo haré.

Y sí, somos conscientes de las “consecuencias” de la decisión, pero para nosotros no son motivos (ya no digo suficientes, sino que no son los motivos adecuados) para cambiar nuestras vidas, ya que nada es como lo pintan.

Así que a todos aquellos que me miran como si fuera Lucifer al decir mi opinión, a todos los que se preocupan por el futuro de mis óvulos y a los que me sorprenden con sus ingeniosos intentos de hacerme cambiar de idea (me alucina más quién tiene los bemoles de decírmelo que los mensajes manidos que largan) podéis estar tranquilos, tenemos un objetivo familiar para el futuro, espero que no muy lejano.

Y es igual de emocionante.

“No me gusta la presión que siento, que sienten las mujeres, que te has fallado a ti misma como mujer porque no has procreado. No creo que sea justo. Puede que un niño no haya salido de tu vagina, pero no quiere decir que no seas maternal con perros, amigos, los hijos de tus amigos.” Jennifer Aniston

Nos leemos respetando la manera de vivir de cada uno.

Nuky