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Today, Tomorrow…

Como ya os conté hace unas semanas, por exigencias del guión (laboral) he tenido que introducirme en el fantástico mundo de comprar un coche.

Y así devolverle el suyo a mi chico…

…que tan amablemente me lo ha cedido estos meses.

Y la verdad es que al final no me ha llevado tanto encontrar el coche que quería, quizá porque fue amor a primera vista…

…y tuve muy buenos asesores.

Después de valorar algunas cuestiones.

Mi nuevo compañero de viaje no es un híbrido.

Ni automático.

Es gasolina, de km0 y rojo.

Y me hace mucha ilusión…

… porque espero compartir con este pequeñín grandes historias hoy y mañana.

Nos leemos sobre ruedas.
Nuky

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Todo empezó sin querer

Un 23 de diciembre de 2018 mi pareja y yo nos estábamos dando los regalos de Navidad, ya que no nos veríamos algunos días de las fiestas. Y a pesar de estar en paro, pero movida por el amor que le proceso y por una serie de casualidades mi regalo terminó siendo unas entradas para un concierto.

Pero no un concierto cualquiera en un momento cualquiera. Es el, supuesto, último concierto de Michael Bublé, que se retira para estar con su hijo enfermo, y en el día del 40 cumpleaños de mi pareja.

A raíz de tener que viajar a Madrid ese día, se nos ocurrió aprovechar para coger un avión, después de tanto tiempo sin salir de España.

Después de descartar una lista de varios destinos nos liamos la manta a la cabeza y decidimos que 40 años no se cumplen todos los días. ¡Felicidades, peque!

Así que nos vamos a un lugar donde seremos los típicos turistas

Seremos a los que llaman gallegos

Seremos los que se quedan ojipláticos en Time Square

Seremos una hormiguita más en todo ese bullicio

Seremos víctimas del Jet lag

Seremos unos ilusos que nos iremos creyendo que es un lugar donde todo es posible.

Pero seremos felices

Nos leemos a la vuelta de nuestra semana en Nueva York del 29 al 6.

Nuky

PD: Si estáis pensando en ir no dudéis en ver los vídeos de Molarvaijar e incluso escribirles un correo porque te responde en pocos días y con muchísima información en un tono muy cercano. Son geniales.

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Esa sensación de déjà vu

Un 8 de julio de 2015 tuve mi primera experiencia laboral viviendo en León.

Hoy, justo cuatro años después, vuelve a ser mi primer día.

Durante los meses de larga espera de una oportunidad como ésta me he ido preparando.

Así que cruzo los dedos para no liarla parda.

Que me guste el ambiente.

Y acostumbrarme a la nueva rutina rápidamente.

Porque si algo he aprendido en este tiempo, aunque por desgracia hace mucho que lo sé, es que hoy en día tener trabajo es como que te toque la lotería.

Y cobrar a fin de mes es para ponerse a bailar.

Así que estoy muy agradecida por esta oportunidad.

Y ojalá que la experiencia sea tan gratificante para ambas partes que no quede en un trabajo de verano.

Aunque lo que está claro es que voy a coger con muchas más ganas el viaje a Nueva York de octubre, que me lo respetan como mis vacaciones.

Nos leemos sin espacio en el curriculum.
Nuky

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La suma más sencilla cuenta mucho

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Ese día siempre tienes barra libre para pedir lo que quieras, o al menos desearlo.

Ese día generalmente los tuyos quieren agradarte.

Ese día a veces hay sorpresas.

Ese día quizá te da por darte un capricho.

Ese día con suerte podrás hacer una fiesta rodeada de los tuyos (este año parece ser que no toca).

Ese día inevitablemente verás que el tiempo cambia las cosas.

Ese día seguramente no podrás evitar hacer un balance de tu historia.

Y ese día muy probablemente quieras retroceder.

Pero en ese día agridulce está garantizado que habrá algo que lo convierta en especial.

Y hasta te echarás unas risas.

Nos leemos durante otros 34 años más.

Nuky

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Cuando los buenos modales te sorprenden

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Si te moló mi decisión de no ser madre vas a disfrutar de lo lindo con mi opinión sobre las empresas y sus procesos de selección.

Si con la crisis ya se habían perdido puestos de trabajo y salarios dignos, lo que más te duele es cuando padeces la ausencia de moral, ética, valores y empatía por parte de los empleadores.

A veces no puedo evitar pensar que pasan menos cosas de las que deberían, porque una persona con cargas familiares y obligaciones económicas de peso no está para aguantar estos abusos y faltas de respeto en una situación que ya de por sí es muy difícil.

Podría contaros mis desventuras a lo largo de más de diez meses en el paro: desde quedar segunda entre una decena de candidatos y no ser la elegida por no ser recién licenciada (dato que conocen desde el minuto uno cuando leen en mi CV que acabé mi segunda carrera en 2011), hasta procesos que se cancelan después de MESES porque los jefes no se ponen de acuerdo en lo que quieren o, como en mi último caso que era para empezar a principios de marzo, por un viaje indefinido que ha hecho el jefe del que seguimos sin noticias los 3/9 finalistas (que te llamaría menos la atención si no te hubieran vendido en la primera entrevista la importancia de la educación con los candidatos). Situaciones desagradables, que mantienen tu vida en un limbo, de las que no te avisa nadie cuando te presentas a las pocas ofertas que salen.

Pero os voy a exponer mi penúltima experiencia para ejemplificar que lo de este pueblo llamado León parecen una broma de mal gusto.

“¿Te gustan los retos?” Me preguntaron en la primera entrevista.

Y salgo de ahí con la tarea de diseñar un plan de marketing y una historia de un producto a contrareloj, sin presupuesto y con la premisa “Sal de la caja, no te quedes con lo convencional”. Antes de seguir debéis saber que fueron ellos los que me llamaron a mí porque les llegó mi cv, no me quisieron decir cómo, y estaban dudando entre cogerme a mí o subcontratar una empresa. Me meto la paliza padre, justo coincidiendo con el comienzo del cursos del ECYL que estoy haciendo, para tener mi propuesta lo antes posible. Llega el día de presentarla (que menos mal que me dio por llevar una tablet porque no me daban ningún soporte) y cuando estoy en ello no dejan de tirarme todo por tierra antes de acabar porque no es viable económicamente, cuando recordemos que no me dieron presupuesto y querían que pensara a lo grande.

Después de dos horas escuchando lo creativa que soy quedan en llamarme la semana siguiente. Pasada semana y media larga desde lo acordado les mando yo un correo para saber qué va a ser de mí, me piden mi teléfono que ya tenían, me hacen un llama-cuelga (quiero pensar que porque cuando me estaban llamando le surgió algo más importante que decirle a una persona qué va a ser de su futuro y no podía esperar el minuto que tardó en darme una respuesta) y cuando les “devuelvo” la llamada me dicen con tono seco que se quedan con la empresa porque les van a hacer otras cosas en las que yo no les puedo ayudar. Volvamos a usar la memoria: ellos me llaman a mí sin saber yo nada de ese puesto; me hacen currar sin tiempo y casi sin decirme las posibles condiciones laborales por las que “compito”por saber si me compensa el esfuerzo, y porque las pregunté yo y me las dijeron de mala gana; además de no darme presupuesto para el plan de marketing se ve que tampoco me dijeron lo que realmente quieren hacer y por lo que se quedan con la empresa; ah, y no se me olvida que en mi presentación me llegaron a decir: “Eso me gusta, te lo voy a quitar”. ¿Qué necesidad?

Pero espera un momento,¡Páralo Paul!, que ahí no queda la cosa. Unas semanas después me vuelven a llamar para ofrecerme una media jornada por las tardes, pero justo un día antes me citaron para una entrevista de jornada completa así que no pude aceptarlo en el momento. Al principio me dijeron que me esperarían, pero en cuento les informé de la demora del proceso ni se molestaron en contestarme.  Al final ha quedado todo en una serie de catastróficas desdichas entre formas y tiempos.

“No es que no tengas suerte, es que tienes mala suerte” me decía una amiga.

A pesar de todas las negativas, lo que más te duelen son las formas que te hacen creer que no vales, que te has equivocado de camino y que nunca llegarás a cumplir tu sueño.

“No estás actualizada” me achacó el jefe de un campo de concentración laboral que hay aquí porque no me iba a pagar más de 800€ por 10 horas.

Y si algo más se ha perdido con la crisis son las expectativas y las mías se llegaron a reducir a que me traten con respeto en esta situación en la que no se está por gusto.

Pero llega un día, aunque parecía imposible puedo aseguraros que llega, en que todos los malos ratos parecen tener “sentido” y aparece una oportunidad (sin duda la mejor opción a nivel humano y motivacional, entre otros muchos más pros) que te hace volver a creer en ti y en tus sueños.

Nos leemos en mi primer día.

Nuky