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Almodovar, me debes un café

Este artículo está lejos de ser una preparación para los premios Goya del próximo sábado 25.

Aunque es cierto que Pedro se ha ganado, una vez más, un lugar destacado entre los nominados con su última película.

Pero como digo, no voy a hablar de los nominados, pero sí de premios.

Porque hay trofeos en forma de justicia como recompensa a tanto esfuerzo.

Para poneros en situación: empecé el 2020 con mal pie, personal y laboralmente…

…un capítulo más por el que Pedro Almodovar debería invitarme a un café con sabor a Cola-Cao, así él seguiría ganando premios y yo podría rentabilizar mi vida, ya que los cambios de mi guion vital me van a sobresaltar de todos modos.

Por suerte el susto personal se quedó en eso, un susto, y la parte laboral que parecía una verdadera faena de cara a los planes que tenemos para este año ha terminado siendo una oportunidad.

Incluso antes de inscribirme en el paro, una vez más, ya tuve dos entrevistas y otra oferta en firme.

Después de unos días de infarto entre más entrevistas con muy buenas sensaciones, ofertas inmejorables, llamadas de más empresas y esperas por cerrar la mejor opción, todo ello acompañado por una constante incredulidad ante esta nueva situación nunca vivida antes, al final, y sin llegar a estar una semana como desempleada (de nuevo he vuelto a demostrar que yo nunca me paro), he conseguido entrar en LA EMPRESA.

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Esa por la que pasaba cada mañana camino al curso del ECYL y me dije:”Algún día estaré ahí dentro”. Y seis meses después lo conseguí con una primera entrevista. Poco después volví a probar suerte para otro puesto. Pero el destino me tenía preparado otro momento.

Este momento, en el que desde el miércoles he entrado a formar parte de una familia joven, innovadora y con muchas ganas de llegar muy alto. Que además me llama Nuky, una victoria más a la hora de recuperar mi identidad en esta provincia que se empeñaba en recortar mi nombre de manera aberrante quitando la “a”.

Así que esperamos que el 2020 siga siendo un año redondo.

Si algo hemos aprendido de esto es que la perseverancia tiene recompensa. Así que cuidado con lo que deseas porque ya se verá…

Proverbio Zen:

Al cumplir los 14 años a un joven le regalaron un caballo y todos en la aldea dijeron: “¡Qué maravilla! ¡El muchacho tiene un caballo!”

Y el maestro zen dijo: “Ya se verá”

Dos años después se rompió la pierna al caer del caballo y todos en la aldea dijeron: “¡Qué terrible!”

Y el maestro zen dijo: “Ya se verá”

Entonces estalló una guerra y todos los jóvenes fueron al frente menos el chico que tenía la pierna destrozada y todos en la aldea dijeron: “¡Qué maravilla!”…

…y el maestro zen dijo:

“Ya se verá…”

Nos leemos

Nuky

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21 días

Dices que para que una acción se convierta en hábito tienen que pasar 21 días para que tu cuerpo, y sobre todo tu mente, lo interiorice. Y hoy hace 21 días que yo empecé a interiorizar mi poco original propósito de año nuevo: ir al gimnasio.

Y la verdad es que me lo paso muy bien (quizá no tanto como los chicos de la cinta) con mi ratito de cardio, mi media hora en el circuito de máquina y sobre todo en mis clases de Body Balance y Zumba, hasta que coja un poco de forma y me pueda dar más caña con Body Combat o lo que me apetezca.

Pero no se puede negar que otro factor que entretiene mucho en un gimnasio es hacer un estudio sociológico de todos los que pasamos por allí.

Y después de la diversión, el sudor y el esfuerzo nos queda la mejor de las recompensas

Nos leemos dándolo todo

Nuky

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Un pie delante del otro

Ya  hace 6 meses que comencé una rutina de correr 3 veces por semana. Con ayuda de un fácil entrenamiento, de 10 semanas, que alternaba correr y andar, para que de manera progresiva fuera aumentando los minutos corriendo hasta aguantar 30 sin parar.  Lo que al principio creía imposible, porque perdía el aliento enseguida, se ha convertido, con esfuerzo y constancia, en una realidad que he terminando superando con creces, hasta el punto de quedarme sin caminos que recorrer.

Empecé por hacer algo con mi vida, tener una pequeña motivación y actividad en medio de esta época de estancamiento en la que vivimos. Pero ha llegado un punto que se ha convertido en un vicio, saludable, que intento seguir rigurosamente, a pesar de tener la suerte de trabajar. Tal han sido mis avances, 8km en 50 minutos (para los pro del atletismo no será nada pero para mi es un logro), que me he planteado presentarme a la San Silvestre, aunque a mi pesar puede que no pueda porque trabajo los fines de semana, pero si me toca cubrirla lo haré corriendo 😉

Si algo he aprendido estos meses de esfuerzo es que el único límite soy yo misma y mis ganas de superarme cada día que me ato las zapatillas.

Nos leemos si antes no nos cruzamos recorriendo algún caminos.

Nuky

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La paciencia es la madre de la ciencia

Siempre hemos querido hacernos mayores antes de tiempo:

Exigimos resultados rápidos:

Cada vez hay más desesperados porque encontrar trabajo parece misión imposible:

La incertidumbre por saber cuándo aparecerá el amor se convierte en una tortura:

Y es que el ser humano es impaciente por naturaleza. Esa necesidad de tener todo lo que queremos enseguida va en aumento. Las facilidades de la vida moderna y los avances tecnológicos, que nos acerca todo a un “click”, nos hacen inconformistas con la vida, sin pararnos a pensar que:

Llegará un momento en que queramos que el reloj vaya más despacio:

Si te esfuerzas en conseguir algo el resultado es más gratificante:

Todos tenemos un cometido en esta vida y tarde o temprano lo encontraremos:

Y hay cosas que no se buscan:

P·A·C·I·E·N·C·I·A!!

Nos leemos.

Nuky

PD: Qué pena que no tenerla es una de mis peores “cualidades”.