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21 días

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Dices que para que una acción se convierta en hábito tienen que pasar 21 días para que tu cuerpo, y sobre todo tu mente, lo interiorice. Y hoy hace 21 días que yo empecé a interiorizar mi poco original propósito de año nuevo: ir al gimnasio.

Y la verdad es que me lo paso muy bien (quizá no tanto como los chicos de la cinta) con mi ratito de cardio, mi media hora en el circuito de máquina y sobre todo en mis clases de Body Balance y Zumba, hasta que coja un poco de forma y me pueda dar más caña con Body Combat o lo que me apetezca.

Pero no se puede negar que otro factor que entretiene mucho en un gimnasio es hacer un estudio sociológico de todos los que pasamos por allí.

Y después de la diversión, el sudor y el esfuerzo nos queda la mejor de las recompensas

Nos leemos dándolo todo

Nuky

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Arriba ese culo!!!

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Pierna arriba pierna abajo ya llevo un mes en el gimnasio, desde que empezó este frío polar, una experiencia que he hecho en diferentes momentos de mi vida (step, curves y funky/hip-hop) pero esta vez me ha costado un poco más de lo que recordaba: quizá sea por toda la caña que me dí la primera semana yendo a mogollón de clases para ver con cual me quedaba, una paliza en la que termine hasta llorando de dolor; puede que el entrenamiento que llevaba haciendo los meses anteriores corriendo era demasiado light para lo que me he encontrado aquí; o quizá todo se deba a que al rozar la treintena el cuerpo cambie y los años pesen…

Yo me quedo con Zumba, dicen que no hace nada y puede ser pero aunque mi profesora está impresionante y dice que es lo único que hace, pero ya con lo bien que me lo paso bailando todo tipo de estilos y que se me pase una hora moviéndome sin enterarme vale la pena, y alguna  máquina cardio, aunque  mi profesora de Zumba y me ha aconsejado que deje de correr, aunque nunca ponga intensidad o cuestas, porque tengo un cuerpo agradecido (Ja! me río yo de ese término tan positivo) que al mínimo esfuerzo se transforma en músculo, que siempre pesa más, y que le de caña a varias clases de cardio y esperemos que con  más práctica y tenacidad todo sea posible y mi cuerpo sea a como lo tenia a los 27 (que no hace tanto de ello).

No puedo despedirme de este artículo sin mencionar algo que me pone nerviosa del gimnasio que es la parte de musculación donde están todas esas moles de hombres, que de verdad no sé ni donde encuentran ropa, que están idolatrando su cuerpo ante el espejo o no dejan de mirarnos en lo que las chicas estamos en clase. El culto al cuerpo está muy bien porque hay que cuidarse, pero quizá la publicidad ha contribuido a esta obsesión por la perfección física, aunque no hay que olvidar que también hay que ejercitar el cerebro.

Nos leemos.
Nuky